25 de enero de 2009

Llenando el vacío de soledad

El nudo en la garganta me ahoga, pero lo retengo, quiero ganarle la batalla.
Es difícil, pero me duele arrugar la cara, más me duele sentir y sufrir, llorar.
Estoy acostumbrándome. Supongo que es una nueva etapa, o simplemente una fase de la otra etapa en la que antes vivía, porque ahora muero.
Me derrumbo en mi soledad, me refugio en mis cigarrillos, o quizá en sus cenizas. Quién sabe a dónde llegaré. Quién sabe si desapareceré y nadie me echará de menos. A lo mejor esos momentos son los que se echan de menos, mis risas o mis tonterías. Algún día se echarán de menos. O algún día a lo mejor no.
¿Dónde quedarán? Pierdo batallas. No apuesto por ganarlas. Solo hice una apuesta en la vida, y ¿dónde está? En mis letras, en las palabras.
¿Qué hay del cigarrillo que encendí? Se consumió lentamente. Lo disfruté, eso sí. Algún día a lo mejor resurja de sus cenizas. Y ¿mientras? De nuevo me haré otro, pero esta vez de los que se fuman. Intentaré construir poco a poco mis pasos. Mi veleta da vueltas, pero no se detiene. No hay fuerzas ni para pararla. Me subiré de nuevo a mi tren, al de la soledad y me refugiaré en mis sueños. Dolorosamente, pero lo haré. No es que quiera, pero es que no me queda otra. Si no, me derrumbo y yo misma me entierro. No entraba en mis planes eso. Yo era alegre. Ahora soy una perdida que mira hacia atrás, buscando lo que fue. Intentando reconstruir su camino.
Pero ¿cual?

No hay comentarios:

Publicar un comentario